Última actualización: julio 2026
Revisado por Ricardo, Productor Asesor de Seguros — Matrícula SSN N° 1602
Guía orientativa de carácter general. No sustituye el asesoramiento personalizado de un productor asesor matriculado ni las condiciones de tu póliza.
La diferencia central entre terceros completo y todo riesgo es una sola: los daños parciales a tu propio auto. El terceros completo cubre la responsabilidad civil obligatoria frente a terceros y suma robo o hurto total, incendio total y, en general, destrucción total por accidente, pero deja afuera cualquier abolladura o choque menor que sufra tu vehículo. El todo riesgo incorpora justamente eso: repara los daños parciales de tu auto aunque el siniestro haya sido tu culpa, siempre con una franquicia a cargo tuyo. Por eso, cuanto más nuevo y valioso sea el auto, más sentido tiene el todo riesgo; en vehículos de más antigüedad, lo que podés recuperar puede no justificar la diferencia de prima. La decisión final depende del valor de mercado del vehículo, del uso real que le das y de si tenés una prenda que te obligue a mantener cobertura amplia.
Lo esencial en 30 segundos
- El terceros completo incluye la responsabilidad civil obligatoria más robo o hurto total, incendio total y, en general, destrucción total por accidente.
- El terceros completo no cubre los daños parciales al propio vehículo del asegurado.
- El todo riesgo agrega la cobertura de daños parciales al auto propio, incluso cuando el siniestro es responsabilidad del asegurado.
- La cobertura de daños parciales del todo riesgo opera siempre con una franquicia a cargo del asegurado.
- Los autos comprados con prenda o financiación suelen requerir una cobertura amplia por exigencia de la entidad financiadora.
¿Qué cubre y qué no cubre el terceros completo?
El terceros completo parte de la base obligatoria de todo seguro de auto en Argentina: la responsabilidad civil, que responde por los daños que vos le causás a otras personas o a sus bienes. Sobre esa base agrega tres riesgos sobre tu propio auto: el robo o hurto total, el incendio total y, en la mayoría de las pólizas del mercado, la destrucción total por accidente, o sea cuando el auto queda tan dañado que repararlo no tiene sentido y la compañía indemniza en lugar de arreglar. Muchos productos suman coberturas accesorias como cristales, cerraduras, granizo en algunos casos y asistencia mecánica.
Acá está la línea que más confusión genera: el terceros completo no cubre los daños parciales de tu propio vehículo. Si chocás contra una columna o si te abollan la puerta en un estacionamiento, la reparación corre por tu cuenta, incluso si el otro se dio a la fuga y no hay a quién reclamarle. La palabra «completo» se refiere a que la cobertura de terceros está completa, no a que el auto propio esté completamente cubierto.
También queda afuera el robo parcial en la mayoría de los productos estándar: si te llevan una rueda, eso no entra dentro del «robo total». Cada póliza define qué considera total y qué no, y esa definición es la que manda.
¿Qué agrega el todo riesgo y para qué sirve la franquicia?
El todo riesgo suma la pieza que falta: los daños parciales al auto propio. Esa cobertura opera aunque el siniestro sea responsabilidad tuya, que es exactamente el escenario que ninguna otra resuelve. Si te distraés y chocás o si retrocedés contra un poste, la compañía interviene en la reparación.
La contrapartida es la franquicia, también llamada deducible: un importe definido en la póliza que queda a cargo del asegurado en cada siniestro de daños parciales. Si la reparación está por debajo de esa franquicia, la aseguradora no interviene y el gasto es íntegramente tuyo; si la supera, la compañía cubre el excedente. Sin franquicia, la enorme cantidad de raspones y golpes menores haría el producto impagable.
Por eso el todo riesgo se ofrece con franquicias de distinto tamaño: cuanto más alta, más baja la prima, y a la inversa. Elegir bien ese punto es tan importante como elegir la cobertura.
¿Cómo influye la antigüedad y el valor del auto en la decisión?
El todo riesgo protege la inversión que representa tu auto, medida en valor de mercado actual y no en lo que pagaste cuando lo compraste. En un vehículo reciente, una reparación de chapa y pintura o un cambio de partes representa una porción muy significativa de lo que vale el auto entero, y absorber ese golpe sin seguro puede ser durísimo.
En un auto de bastantes años la ecuación cambia. La prima se calcula en buena medida sobre el valor del vehículo, pero la franquicia no baja en la misma proporción, y muchas reparaciones típicas terminan quedando por debajo o apenas por encima de ese piso. Muchas compañías, de hecho, directamente no ofrecen todo riesgo por encima de cierta antigüedad. Un ejercicio simple ordena la decisión: compará la diferencia anual de prima contra el valor de mercado del auto y contra la franquicia.
¿Qué peso tiene el uso real que le das al auto?
Dos autos idénticos pueden necesitar coberturas distintas según cómo se usan. Un vehículo que circula todos los días por una ciudad grande, con tránsito denso y estacionamiento en la calle, está expuesto a una frecuencia de daños parciales muchísimo mayor que uno que sale los fines de semana y duerme en un garaje cerrado. Pesa también quién maneja: si lo usan varios integrantes de la familia o si hay conductores con poca experiencia al volante, la probabilidad de un golpe propio sube.
Y hay un factor que suele decidir la balanza sin hacer cuentas: tu capacidad real de afrontar una reparación imprevista. Si un arreglo de mediana magnitud te descalibra el presupuesto del mes, el todo riesgo cumple la función para la que existe un seguro, que es convertir un gasto incierto en una cuota previsible.
¿Qué pasa si el auto tiene prenda o está financiado?
Cuando el auto se compró con financiación, con prenda o mediante un plan de ahorro con saldo pendiente, la decisión deja de ser enteramente tuya. Las entidades financiadoras suelen exigir que el vehículo se mantenga asegurado con una cobertura amplia mientras dure la deuda, y con frecuencia piden figurar como beneficiarias de la póliza: el auto es la garantía del crédito y, si desaparece o se destruye, quieren que la indemnización cubra el saldo.
Revisá el contrato de prenda o de financiación antes de contratar, porque cada entidad tiene sus propios requisitos sobre nivel de cobertura, franquicia máxima admitida y compañías aceptadas. Tomar una cobertura menor a la exigida puede constituir un incumplimiento contractual.
¿Por qué dos pólizas con el mismo nombre pueden ser muy distintas?
En Argentina los nombres comerciales de las coberturas no están estandarizados al detalle. «Terceros completo» o «todo riesgo con franquicia» describen una familia de productos, pero el contenido concreto lo define la póliza de cada aseguradora.
Los puntos donde más varían son cuatro. La modalidad de la franquicia, que puede ser fija, escalonada o cambiar según el tipo de siniestro. El criterio de destrucción total, o sea el nivel de daño a partir del cual la compañía considera que el auto es irrecuperable e indemniza en vez de reparar. La forma de calcular el valor de reposición en caso de robo o destrucción total. Y el listado de exclusiones, que suele contemplar manejar sin registro vigente, con alcohol en sangre por encima de lo permitido o usar el auto para una actividad comercial no declarada.
Por eso comparar solamente el nombre de la cobertura y la cuota es un error caro. Como criterio práctico: si el auto es nuevo, tiene un valor de mercado alto, lo usás a diario en ciudad o está prendado, el todo riesgo suele ser la opción razonable; si tiene varios años, lo usás poco y lo guardás en garaje, un terceros completo bien elegido cubre lo que de verdad no podrías afrontar. En el medio, decide la comparación concreta entre diferencia de prima, franquicia y valor del vehículo.
Preguntas frecuentes sobre terceros completo y todo riesgo
¿El terceros completo cubre si choco y el auto queda dañado?
No cubre los daños parciales de tu propio vehículo. Solo responde por tu auto en caso de robo o hurto total, incendio total y, generalmente, destrucción total por accidente.
¿Se puede contratar todo riesgo sin franquicia?
En el mercado argentino la cobertura de daños parciales opera prácticamente siempre con franquicia. Lo que sí podés elegir es un nivel más alto o más bajo, con el impacto correspondiente en la prima.
¿Conviene todo riesgo en un auto con muchos años?
Suele no convenir, porque la prima adicional se paga todo el año mientras que la franquicia y el valor de mercado limitan lo que podés recuperar por un daño parcial. Además, muchas aseguradoras no lo ofrecen por encima de cierta antigüedad.
¿Puedo pasar de terceros completo a todo riesgo durante la vigencia?
En general se puede solicitar el cambio, sujeto a la aceptación de la aseguradora, a una inspección previa del vehículo y al ajuste de prima correspondiente.
¿El todo riesgo cubre el granizo y el robo parcial?
Depende de la póliza. Muchos productos amplios los incluyen, pero en otros esos riesgos se contratan aparte o tienen límites y franquicias propias, así que conviene verificarlo en las condiciones particulares.
Compará antes de decidir tu nivel de cobertura
Elegir entre terceros completo y todo riesgo se vuelve mucho más simple cuando ves las opciones una al lado de la otra, con la letra chica de cada compañía a la vista. En Tu Seguro Ya trabajamos con más de 20 aseguradoras y somos bróker matriculado ante la Superintendencia de Seguros de la Nación (Matrícula N° 1602), así que podemos mostrarte qué cubre realmente cada alternativa para tu vehículo y tu uso.
Aviso legal. Este contenido tiene carácter general, informativo y orientativo. No constituye asesoramiento profesional personalizado, ni una oferta, propuesta o promesa de contratación, y no genera relación contractual alguna. Las coberturas, exclusiones, franquicias, plazos y condiciones aplicables a cada caso son exclusivamente las que establece la póliza contratada con la aseguradora correspondiente, que es quien responde por el contrato de seguro. La normativa y las condiciones del mercado asegurador argentino se actualizan con frecuencia: verificá siempre la información vigente al momento de contratar. Ante una situación concreta, consultá con un productor asesor de seguros matriculado.




